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Empatía con los hijos e hijas para marcar límites firmes con respeto

Publicado por: Avalon School
Fecha: junio 15, 2017

Temas:
Primaria

En el proceso de educación de los niños y las niñas, asumimos que entienden lo que decimos como maestros y/o padres, incluso, una vez que hemos terminado alguna explicación esperamos que lo hayan registrado todo por completo y para siempre, cuando nadie lo hace así a la primera.

Es difícil hacer el ejercicio de escucharme con sus oídos, escuchar lo que digo como si fuera a mí mismo a quien se lo digo y más, como si fuera a mí a la edad de mi hijo o hija.

 

Hacer algo así implica actuar con empatía, algo que nos han dicho muchas veces en frases como “debes ponerte en sus zapatos”, pero que poco se modela, siendo que esa es la mejor manera de transmitirlo, poniendo el ejemplo, haciendo creer a las personas desde las primeras etapas del desarrollo que sabemos por lo que están pasando y hacemos lo que nos parece lo mejor aunque ello conlleve molestias.

La siguiente reflexión es un ejemplo de cómo podemos llevar a cabo un ejercicio de empatía al momento de educar mientras se marca un límite:

“Cuando nuestro hijo/a siente que con alguna cosa estamos siendo injustos, es mejor decir Yo entiendo que a ti te gustaría hacer X cosa, o puedo entender que tu amigo X lo va a poder hacer, pero yo por tal motivo o tal otro creo que lo más aconsejable para ti en este momento es lo otro, y la responsabilidad de tu bienestar la tengo yo. Entiendo que te sientas mal o estés molesto/a pero creo que esta es mi responsabilidad como padre/madre´ Cambia mucho a decir `Esto se hace así porque lo digo yo o porque aquí mando yo”. En el fondo es decir lo mismo pero desde el respeto”. Azucena Caballero.

Otra manera de ejercitar la empatía es aprender a leer los signos de molestia en los hijos e hijas para poder asumir su molestia, ponerla en palabras y así ayudar a que sea menos desagradable el momento y colocarnos del mismo lado, como un equipo ante una situación.

Por ejemplo:

“yo sé que te molesta tener que arreglar tu cuarto para poder ver tu serie favorita del momento, me doy cuenta que estás enojado por cómo se te arruga arriba de los ojos y cómo tienes tus brazos (copio la postura sin burlarme) pero es el acuerdo que tenemos y sabes que al final te sientes bien contigo mismo, me has dicho lo orgulloso que te pone dar orden a tus cosas, encuentras juguetes que pensabas que habías perdido y cuando quieres volver a usar alguno sabes dónde está y no pierdes tanto tiempo en buscarlo. Si quieres yo te ayudo con los de este espacio.”

 

Es importante recordar en los momentos de berrinche o capricho que el llanto, la rabieta quiere decir algo más, un mensaje que el niño o la niña no tiene o no siente la capacidad de poner en palabras y para eso estamos los adultos a su alrededor. Educar es ayudar a crecer, acompañar en la búsqueda de cómo hacer y resolver los conflictos y no decir qué hacer todo el tiempo. Los hijos/as tienen que aprender a vivir su propia vida y no vivirla como nosotros hemos vivido la nuestra.

Por último dejo este artículo de referencia de una página que tiene ideas muy buenas para la educación de los niños y las niñas.

PedagogiaBlanca.net